Ya que anoche lo terminé, hoy voy a hablaros de él.
Al empezar Oracle Of Seasons, nos encontramos con un campamento en el que se oculta una princesa, Din, la cual será la que tendemos que salvar. Esto no dura mucho, ya que el general de las tinieblas, Onox, la rapta y no solo esto, sino que hunde el templo de las estaciones en otra dimensión, produciendo una especie de caos estacional (dicho de otra forma, que la primavera, el verano, el otoño y el invierno hacen lo que les pasa por el coño). Esto es la puta pasada. Vamos a romperle la cara a ese hijo de puta.
La forma de jugar con las estaciones en el juego es bestial. Veremos que en la mayoría de partes del mapa hay una estación diferente. Dependiendo de la estación que sea, el paisaje cambiará. En primavera se abrirán las flores, en verano crecerá la hiedra, en otoño se ablandarán las setas (las setas gigantes, eh) y en invierno se congelará el agua. Todo esto como ejemplo. Las tonalidades del paisaje cambiarán con cada estación, haciendo que se vea claramente en qué estación estamos.
Para cambiar las estaciones conseguiremos el cetro de las estaciones, el cual, a medida que vayamos avanzando, nos permitirá cambiar a más estaciones, ya que al principio solo podremos llevar el invierno al mundo.
A mi, de verdad, como desarrollador, me chifla ver lo bien que han sabido hacer el mapa entero para que encaje tan a la perfección, que solo puedas acceder a él a medida que vas obteniendo estaciones para el cetro y la forma de hacer cada puzle, incluso teniendo que ir alternando entre las cuatro estaciones a cada diez segundos para tener que avanzar casi nada.
¿GOATSE?
Ahora bien, también digo. No sé de los demás desarrolladores interesados por los videojuegos, pero yo al menos me sorprendo fácilmente, o, más que sorprenderme, me impresiona que existan aspectos jugables en estos videojuegos que no se lleven a cabo en los de las nuevas generaciones. Me parece que un videojuego de este tipo permite más posibilidades y más diversión que la mayoría de videojuegos actuales.
En fin, por lo demás, sigue teniendo todo lo que tiene un Zelda: acción, puzles, una historia interesante, una infinidad de armas y muchas cosas bonitas.
Continuará.



